jueves, 6 de marzo de 2014

¿Hay democarcia en nuestro país?

El Llobregat Febrero 2014

Dicen que hasta mediados de la próxima década - siempre en la mejor de la situaciones – España volverá a recuperar los niveles de empleo de 2007. Hablamos de 2025 como mínimo.


 Esta crisis ha dejado encima de la mesa viejos problemas que como siempre se han apartado del debate central sobre el que tendría que girar los planteamientos estratégicos de futuro para nuestro país.
Es posible que cada año que pase hasta la próxima cita electoral la recesión amortigüe su ferocidad pero siga sin debatirse el eterno anhelo de aquellos que cuestionamos la existencia del mandato democrático en lo referente sobre la separación real de poderes, con un sistema judicial y parlamentario que no se entiende sin observar conexiones directas entre si, pervirtiendo el más estricto sabor de la misma democracia. Esta ausencia en la separación de poderes, a traído detrás de sí el fracaso en la persecución de los delitos económicos vinculados a la corrupción con procedimientos que duran años y años, y en los cuales muchos acaban con una palabra mágica: la prescripción.
El colapso de la justicia así como el sistema político traen tras de sí eternos debates como el que genera un bipartidismo obligado por un sistema electoral injusto que impide que la sociedad civil recoja el espacio que merece, un camino cesante hacía una precarización de las relaciones laboral con su consecuencia más directa la desaparición de las clases media, y la ausencia de un sistema educativo capaz de generar un vinculo de desarrollo suficiente.
Esta crisis no se puede plantear bajo el prisma de los ciclos económicos y el aumento espeluznante de la deuda sin unirla a los elementos que anterior he descrito. Hay que frenar el oligopolio en que han convertido España la clase dirigente y que todo lo que recogemos ahora es fruto de muchos años de una democracia parlamentaria, que no es sino el mantener vivo un obsceno oligopolio de reparto de cargos y que nada tiene que ver con una democracia sana por la cual tendría que apostar un país como el nuestro si quiere recuperarse no solo económicamente, sino moralmente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario