jueves, 12 de junio de 2014

El ocaso del "juancarlismo"

Durante muchos años he escuchado decir aquello de que “no soy monárquico, soy juancarlista”. Tanto la izquierda como la derecha han defendido así la figura de Juan Carlos, especialmente durante la transición, en un país que no es monárquico ni tampoco republicano. La transición del franquismo fue impulsada por las élites empresariales del país que buscaban nuevos mercados, también por el capitalismo internacional que observo en España un objetivo fantástico para su expansión financiera, así como el interés de la OTAN de equilibrar la balanza en plena guerra fría. La mitología ha traído hasta nuestros días un relato muy diferente de la transición al que se puede acceder cuando se analiza con detalle, por eso Juan Carlos, como también Suarez, no fueron más que meros actores de un guión marcado por determinadas élites durante la transición. Los asesores de Juan Carlos tuvieron el acierto estratégico instaurando credibilidad en sus acciones al enmarcar en él la figura impulsora del cambio político que la sociedad española reclamó durante la transición. No seré yo quién analice su vida o su tan comentada vida privada, sus amistades muchas veces peligrosas y que acabaron en los juzgados (Conde, De la Rosa, su yerno Urdangarín … ),  sus viajes, su opaca fortuna, pero si el porque de su ocaso en el que serían incomprensible sin analizar lo anterior. España ya no es el mismo país de la transición, el fin del bipartidismo traerá consigo el fin de las mayorías y con ello profundos cambios. El debate sobre la monarquía estará entre ellos, aunque aquellos que piden una república como alternativa siguen obsesionados con la instauración de una república inspirada en el pasado donde la revancha aun puede más que la alternativa a otro sistema político. El problema es que en este país son muy pocos son monárquicos o republicanos convencidos, la sociedad quiere un país que funcione al margen de los sistemas donde seguro que se pueden encontrar monarquías modélicas y repúblicas deleznables. Desde la política seguiré reclamando un debate más profundo que el mero enunciado, superar la constitución desacreditada de 1978  ante la corrupción de la casta política y financiera patria pudiendo iniciar un proceso constituyente alejado de las directrices de las élites y de las obsesiones revanchistas de una parte del espectro político del país.
David Parada
Regidor de PxC en el Ayuntamiento de Sant Boi
Enlace: http://lapremsadelbaix.es/opini%C3%B3-2/el-ocaso-del-juancarlismo.html

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